jueves, 25 de enero de 2018

Las luces LED son malas para el medio ambiente. ¡Lo que nos faltaba!



Siempre he sido de la opinión de que los ecologistas, aunque necesarios en muchos aspectos, aprovechan cualquier avance tecnológico que triunfe para realizar denuncias con el único objetivo de aumentar su popularidad. ¿Su última cruzada? Las luces LED.

Demasiado poco a poco, las luces LED están sustituyendo a las viejas bombillas incandescentes, a los fluorescentes y a los halógenos. Aunque algo más caras, estas luces consumen mucha menos electricidad y su vida útil es mucho más larga. Dos objetivos resueltos: menor consumo energético, con la consecuente reducción de la contaminación y menos residuos llenando los vertederos. Pero los ecologistas le han dado la vuelta y basándose en un estudio publicado en Science Advances han puesto el grito en el cielo: las luces LED aumentan la contaminación lumínica.  


En el estudio se advierte que la superficie iluminada artificialmente de la Tierra sigue creciendo en la mayoría de los países (al igual que lo ha venido haciendo durante el último siglo; cosas del desarrollo). Aumenta en los últimos años más de un 2% anual (casi un 10% de 2012 a 2016). Este aumento es, según la revista y los grupos ecologistas, muy preocupante ya que amenaza al 30% de los vertebrados y al 60% de los invertebrados nocturnos y tiene efectos sobre la fauna, flora y los microorganismos. Incluso tiene impacto sobre la salud humana.

Sin embargo, analizando los datos publicados, se observa que, durante estos años, se produce un estancamiento de la iluminación en Norteamérica y Europa, las zonas más iluminadas a nivel mundial, a pesar de que, al menos en teoría, la luz nos cuesta menos. También que disminuye, lógicamente, en zonas que sufren conflictos armados como Siria o Yemen y que aumenta en América del Sur, Asia y África. Todo esto parece llevarnos a la conclusión de que la iluminación LED está posibilitando que los países en vías de desarrollo mejoren sus condiciones de vida y se acerquen a los niveles de iluminación nocturna de los más desarrollados. ¿Y ahora qué? ¿Les limitamos el uso? ¿Les impedimos que se desarrollen para que no haya más contaminación lumínica?


Los ecologistas lo tienen claro: como la mayor eficiencia energética no reduce los consumos lumínicos del mundo, es necesario implantar un control de emisiones (léase impuestos) como se hace con las emisiones de carbono.

¡Ya sabemos el objetivo del movimiento una vez se agote lo del cambio climático: las lucecitas que molestan!


1 comentario:

Santiago José López Borrazás dijo...

¡Ni caso a todo lo que dicen los ecologistas! Son todos unos catastrofistas de mucho cuidado. Solo quieren una cosa: Que nadie les tose de lo que digan con semejantes teorías, porque la mayor parte de las teorías que tienen, son totalmente absurdas.

¡Ni caso!