martes, 17 de octubre de 2017

Fallecimiento = desahucio. La nueva trampa de los bancos con las hipotecas




¿Se acuerda que al ir a firmar la hipoteca de su piso en el banco echó pestes al ver cómo le obligaban a contratar un seguro de vida ligado a la misma? Pues puede que, por culpa de ese seguro, su familia se quede sin vivienda si tiene la desgracia de fallecer antes de haber acabado con los pagos. Paradójico, ¿no cree? Nos explicamos.

El presidente de la Sala Civil del Alto Tribunal, Francisco Marín Castán, expuso en su intervención en la Cumbre Española de la Confianza, que a los tribunales están llegando casos de entidades financieras que, tras haber exigido un seguro de vida para conceder una hipoteca, al producirse el fallecimiento del hipotecado se desentienden del seguro y activan la ejecución hipotecaria para reclamar el inmueble sin esperar a que los herederos cobren el seguro para seguir cumpliendo con los pagos.

Y lo peor de todo es que en los juzgados no saben cómo actuar ya que la ley recoge una lista tasada de motivos que permiten frenar una ejecución hipotecaria, pero la existencia de un seguro que permita hacer frente a los pagos pendientes no está entre ellas. En estas circunstancias, los jueces se resisten a fallar contra los bancos.

Para más inri, a diferencia de lo que ocurre con las cláusulas suelo o en el caso de las famosas “preferentes”, las ejecuciones hipotecarias no son materia recurrible ante el Supremo y, por lo tanto, no puede dar cobertura jurisprudencial a los jueces para que puedan impedir esas prácticas. 


¿Qué motivo es el que lleva a las entidades bancarias a actuar de esta forma? Por supuesto, su propio beneficio. Los bancos saben perfectamente que, en caso de fallecimiento, los trámites para la resolución de las herencias se alargan, a veces, hasta el infinito. Mientras tanto, los herederos, en muchas ocasiones, no disponen del suficiente capital para hacer frente a los pagos. ¡Es el momento perfecto para quedarse con la propiedad!

Además, ¿se acuerdan lo que les dije al principio sobre el seguro que les “obligaban” a contratar? Pues eso es, seguramente, lo más sangrante de la situación. En 9 de cada 10 ocasiones, el seguro se contrata con una compañía que mantiene una estrecha relación con la entidad financiera, si es que no es de su propiedad. Con la ejecución hipotecaria, el banco recupera el inmueble de inmediato (o sigue cobrando las cuotas pagadas por los herederos) mientras que la compañía de seguros demora el pago hasta que se resuelva la herencia, lo cual puede tardar incluso años en suceder. ¡Negocio completo!


¿Solución? Que gobierno y oposición lleguen a un acuerdo y promuevan una nueva ley hipotecaria que defienda a los usuarios en vez de a los bancos. Así de sencillo. 

sábado, 14 de octubre de 2017

Charlie Hebdo se ríe de los catalanistas: más tontos que los corsos



El problema que han creado los independistas catalanes ha traspasado las fronteras españolas y la mayoría de las veces, de forma distinta a como les gustaría a ellos. Buen ejemplo de ello es el seguimiento que el semanario satírico francés “Charlie Hebdo” ha realizado en su último número.

La portada ya lo dice todo: “los catalanes más tontos que los corsos”. Un encapuchado que empuña una metralleta junto a dos hombres también con el rostro tapado, en una mesa con el símbolo corso, escenografía que recuerda a los terroristas que reivindican la independencia de la isla francesa del Frente Nacional de Liberación de Córcega, afirma “exigimos un debate”.

Pero la verdadera opinión del semanario francés se puede encontrar en su editorial. No tiene desperdicio: “Cataluña reclama la independencia porque no quiere seguir pagando a otras regiones de España menos ricas que ella. La lengua, la cultura y las tradiciones están bien para las postales, pero el dinero está mejor.”

Continúa diciendo que “si todas las regiones de Europa que poseen una lengua, una historia y una cultura originales empezaran a reclamar la independencia, el viejo continente se haría pedazos. ¿Por qué no proclamar tantas declaraciones de independencia como vinos y quesos hay en Europa?”

Queda claro que el columnista francés sabe de lo que está hablando cuando afirma que “una independencia solo es legítima cuando supone una liberación contra la tiranía y la opresión y dudo de que Cataluña tenga hoy un destino trágico del que deban liberarse. La independencia de Cataluña no tiene ese objetivo, ni permitir a su economía tener una prosperidad que ya tiene ni, menos aún, tener el derecho de hablar una lengua autorizada hace mucho tiempo.”


Para finalizar, “Charlie Hebdo” ironiza con unos “orgullosos independentistas desfilando por las calles de Barcelona tomándose por la columna Durruti mientras las jóvenes lanzarían pétalos de rosas a los militantes que desafiaron valerosamente al Estado policial español mientras coros de niños cantarían a la libertad reencontrada, al euro enterrado. Y por la noche, todos volverían a sus casas para ver en la televisión “la ruleta de la fortuna” y al Barça en cuartos de final de la Copa de la Liga catalana.”

No creo que los fanáticos catalanistas se atrevan a tachar a la revista satírica francesa de “unionista” o “pro-Rajoy”, aunque denle tiempo al tiempo.


Sobran los comentarios. Son el hazmerreír de medio mundo. 

lunes, 9 de octubre de 2017

¿Inquilinos morosos? En “apenas” un año los puede desahuciar



Tras sufrir la mayor crisis económica de la historia de España (sin contar las guerras), todos tenemos algunas imágenes de este drama guardados en nuestra memoria para lo que nos resta de vida: comedores de Cáritas a reventar, colas interminables ante las oficinas del INEM, afectados por los mil y un chanchullos de la banca y familias desahuciadas que tenían que abandonar sus viviendas habituales al no poder pagar las mensualidades de unas hipotecas firmadas con un optimismo desmesurado durante los años de bonanza. Unos desahucios que en la inmensa mayoría de las ocasiones eran auténticas injusticias de las que muchas familias jamás se podrán recuperar.

Quizá fueron los desahucios la cuestión que más ampollas levantó en la sociedad. Ver casos extremos en los que una familia con varios niños pequeños debía abandonar su hogar, sin saber muy bien adonde ir, mientras los odiados bancos se quedaban con la vivienda, fue la gota que colmó el vaso de una desesperada sociedad española.

Posiblemente por ello, las autoridades españolas no han osado a mover un dedo para cambiar algunas leyes obsoletas que rigen en el mercado de la vivienda, sobre todo en el caso de los alquileres, creyendo que con ello protegen a familias desfavorecidas. Sabido es por todos lo que cuesta quitarse de encima a un okupa que invade su domicilio, ya esté vacío o viviendo usted en él. Pues no menos difícil es desahuciar a algunos inquilinos que no pagan sus alquileres de forma sistemática.


Según el informe “La demora en los desahucios-España 2017” elaborado por Pluslegal Abogados, los procesos de desahucios en España se demoran de media 347 días, desde que el inquilino deja de pagar hasta que finaliza el proceso judicial con la sentencia que hace efectivo el desalojo del inmueble. ¡Casi un año!

Por provincias, el informe muestra que Sevilla es el lugar donde más tiempo transcurre, 367 días siguiéndole Murcia con 365 y Málaga con 359. Por el contrario, los procesos más cortos se desarrollan en Álava donde el proceso suele tardar 317 días, en Zaragoza 320 y en Vizcaya 322 días. Aunque la diferencia es de casi dos meses, continúan siendo cifras muy altas.


Hemos escuchado en numerosas ocasiones que uno de los problemas de España radica en el elevado porcentaje de pisos en propiedad contra los que existen en alquiler. Todavía me parece poco. Difícilmente alquilaría un piso de mi propiedad sabiendo que, si el inquilino “me sale rana”, tardaré un año en quitármelo de encima y, posiblemente, lo encontraré medio destrozado sin poder reclamar nada a los ocupantes.

La justicia debe ser mucho más rápida para que, realmente, sea justa.


sábado, 7 de octubre de 2017

Los mayores errores en la historia del cine de Hollywood



Errores cometemos todos, pero si esos errores los van a ver decenas de millones de personas por todo el mundo, la cosa cambia. El periodista Víctor Arribas Vega analiza en su libro “Goof. Los mejores gazapos del cine” de la editorial Espasa numerosos errores del séptimo arte que ha ido recopilando a lo largo de los años. Les dejamos los más curiosos que hemos encontrado.

E.T.
SI por algo se hizo famoso este personaje creado por Steven Spielberg en 1982 fue por la célebre frase “E.T teléfono…mi caaasa”. Lo malo es que el alienígena nunca la pronunció. En realidad, decía “E.T. phone home” (E.T llama a casa), pero los dobladores al español decidieron cambiarla. Tenía más sentido en el original, pero dudo que se hubiera hecho tan famosa.  

Dos hombres y un destino   
Película de George Roy Hill de 1969. Butch Cassidy (Paul Newman) y Etta (Katherine Ross) dan un romántico paseo en bicicleta con la canción “Raindrops keep fallin on my head” de Burt Bacharach de fondo. Sin embargo, durante el recorrido, la posición de Etta va cambiando por arte de magia: unas veces va subida al manillar y otras veces va detrás de Buch. Parece que alguien falló en el montaje de la cinta.



Lo que el viento se llevó
En este caso, lo que fallaron fueron las matemáticas. La protagonista, Melania Hamilton, da a luz el mismo día que los confederados se marchan de Atlanta tras perder una importante batalla. Lo curioso es que en la realidad, esto sucedió el 1 de septiembre de 1884, justo ¡21 meses después de quedar embarazada! Al parecer, el error provenía de la novela original de Margaret Mitchell que lo justificó diciendo que “los hombres del sur siempre hicieron las cosas más despacio que los yanquis”.


Good Morning, Vietnam
Dirigida por Barry Levinson en 1987, narra la historia de un DJ (Robin Williams) que anima a las tropas norteamericanas en la guerra de Vietnam. Entre las magníficas canciones que pincha se encuentra “What a wonderful world” de Louis Armstrong, algo que resulta totalmente imposible ya que la acción de la película transcurre en 1965 y el bueno de Armstrong no la compuso hasta 1967. La elección de las canciones siempre es complicada en las películas históricas.



Náufrago
Vamos con un error de geografía. En la película de Robert Zemeckis se comete un error grave al ubicar la isla en la que Tom Hanks se tiró sus buenos años solo. Al final de la aventura, la novia de Hanks le explica que ha estado perdido en un islote situado al sur de las islas Cook, pero esto es imposible, ya que no hay tierra firme entre las mencionadas islas Cook y la Antártida.

Casablanca
Hasta en las obras maestras del cine se cometen errores. En la película de Michael Curtiz de 1942, Rick (Humphrey Bogart) se cala hasta los huesos bajo una intensa lluvia mientras lee la carta que le ha entregado su amigo Sam en la que Ilsa le explica que no podrá irse con él. Por arte de magia, en la siguiente escena, un segundo después, la empapada gabardina aparece completamente seca.


Mogambo
En este caso el error no provino de Hollywood sino de la deplorable censura que imperaba en aquella época en nuestro país. Para evitar la presencia en la película de un adulterio, los censores propusieron que los personajes de Grace Kelly y Donald Sinden no fuesen matrimonio sino hermanos. Así, las aventuras amorosas de ella con Clark Gable no serían adulterio. En lo que no cayeron fue en que si eran hermanos… cuando se acostaban cometían incesto, algo bastante más grave.

Chinatown
Jack Nicholson recordará toda su vida esta película de Roman Polanski y no por su magnífico papel sino por las consecuencias físicas que derivaron de ella. En una escena de la película, un matón se acerca a Jack y le ataca con una navaja, hiriéndole en la nariz. Hasta aquí todo normal. Lo “anormal” fue que, para dar realismo a la escena, ¡el director se la cortó de verdad! Eso se llama tomarse en serio el rodaje. 


Troya
En el rodaje de una película histórica se prepara todo para que no aparezca ningún objeto que no pertenezca a la época. Pero es imposible estar en todo. Lo que sucedió en “Troya” de Wolfgang Petersen es difícil de prever. Cuando en la escena aparecía Brad Pitt con el cielo azul de fondo, un avión se les coló en el plano. ¡La que se hubiese liado en 1193 si se les llega a aparecer un avión!

Ben Hur
Finalizamos con uno de los fallos más comunes en las películas: los objetos que aparecen y desaparecen. En esta mega producción de William Wyler de 1959, al finalizar la célebre carrera de cuadrigas, Charlton Heston, se acerca a visitar al moribundo Mesala a una estancia del Coliseo. Al entrar, deja la corona de laurel en una especie de mesita que hay en la entrada. Al salir, ni corona de laurel ni mesita; alguien la había “mangado”.

Y, a pesar de todos estos gazapos, las diez películas aquí expuestas fueron grandes taquillazos y muchas están consideradas obras maestras. Hasta los mejores cometen errores.


Les aconsejamos la lectura del libro y les sugerimos que, a partir de ahora, intenten descubrir más “gazapos” en las películas que vean. Se lo pasarán en grande en el momento en que descubran uno. 

miércoles, 4 de octubre de 2017

La ayuda de familiares y amigos en el campo será multada por Hacienda



Aunque parezca una noticia sacada de alguno de los numerosos periódicos humorísticos que nos hacen pasar buenos ratos en la red, no lo es. Ni mucho menos. ¿Tiene usted una pequeña finca en el campo con olivos o almendros y los fines de semana se acercan a echarle una mano en la recogida familiares o amigos? Pues cuidado porque nuestro nunca bien valorado Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, puede que pronto vaya tras de usted.

Así lo han denunciado desde el sindicato gallego de trabajadores del campo Unións Agrarias.  Según este sindicato, funcionarios de la Agencia Tributaria están acudiendo a fincas de patatas y cultivos de uva, escoltados por la Guardia Civil, para sancionar a los presentes en los trabajos de recolección que no tengan contrato. De poco sirve que se alegue que son vecinos que siempre han echado una mano o familiares que trabajan una mañana por la simple recompensa de una buena paella.  

Unións Agrarias llevará al Congreso, a través de diputados gallegos, una propuesta de modificación del régimen de colaboración familiar en el ámbito laboral para evitar que se produzcan este tipo de sanciones que están haciendo bastante daño a los agricultores gallegos.


Suponemos que Hacienda tendrá indicios de que algunos agricultores se aprovechaban de estas circunstancias y se ahorraban sus buenos euros en cotizaciones sociales y no nos parece mal que se persiga a estos defraudadores, pero de ahí a inspeccionar pequeñas fincas en las que el fraude, de haberlo, sería ínfimo y sancionar a agricultores (o propietarios de casas de campo, que también) que apenas pueden subsistir con lo que cultivan, va mucho trecho.

A partir de ahora, vaya con cuidado si deja a sus hijos con los abuelos, si acompaña al trabajo a su hermano porque se le ha estropeado el coche o si le echa una mano a sus amigos con la mudanza. Si no tiene un contrato en regla para todas esas ayudas, la Agencia Tributaria le perseguirá.


Montoro va a contratar en 2018, un año más, a auditores externos para que le ayuden con las inspecciones ya que no dispone de suficiente personal. ¿Qué tal si se dejan de chorradas y empiezan a perseguir a los verdaderos defraudadores? 

jueves, 28 de septiembre de 2017

Cuestionadas subvenciones públicas españolas por valor de 25.000 millones anuales



La Comisión Europea aprieta al gobierno español en su lucha contra el déficit público y éste ya no sabe dónde encontrar partidas para recortar el gasto y, a la vez, que no sirva para que la oposición le machaque con la cantinela de “los recortes”. La última iniciativa ha sido el encargo a la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) de una investigación para evaluar la eficiencia de las subvenciones que se conceden cada año.

No estamos hablando de un tema baladí. El año pasado se concedieron ¡25.000 millones de euros! vía subvención, el 2,5% de nuestro PIB. La administración central y la Seguridad Social otorgaron 15.000 millones, las comunidades autónomas 7.000 y los ayuntamientos más de 2.000.

Se da por seguro que en la investigación se detectarán duplicidades y ayudas públicas insólitas y/o estériles para los teóricos fines que persiguen estas subvenciones. Las primeras que se revisarán serán los fondos para la formación, las ayudas al transporte público, las subvenciones al gasóleo, al apoyo a la agricultura o los estímulos públicos a la investigación y desarrollo. No hace falta reconocer que todos sabemos de algún particular o empresa que se beneficia de estas ayudas sin merecerlas


Permítanme una pregunta tonta: ¿no sería mejor dejar de subvencionar todo lo que se mueve y rebajar los impuestos en esa misma proporción? Lo digo porque parece de necios pagarle un dinero al Estado para luego ir a llorarle que nos conceda una subvención. Déjenos nuestro dinero que ya decidiremos en qué gastarlo. Y además, está demostrado que a más subvenciones, más burocracia y más corrupción.

Naturalmente, esto chocaría con la cultura que nos han inculcado desde hace décadas. La cultura de “Papá Estado”. Nos han hecho tan inútiles con sus sistemas educativos que ahora ya no sabemos movernos si no nos echa una mano el Estado. Y los políticos tan contentos por tener un voto cautivo tan numeroso. ¡Vótame y seré tan generoso que no te dejaré morir de hambre!


Una maldad: este informe, que puede resultar trascendental, se lo han encargado, a pesar de su reciente creación, a la AIReF. ¿Por qué? Pues porque la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional sólo se creen los datos que presenta este organismo. El Tribunal de Cuentas, la Intervención General del Estado o la rimbombante Aeval (Agencia Estatal de Evaluación de las Políticas Públicas y la Calidad de los Servicios) creada por el gobierno de Zapatero hace ahora 11 años, han quedado relegados por su poca o nula credibilidad. ¿Por qué no se cargan estos organismos? Podríamos empezar ahorrando por ahí.       
      

martes, 26 de septiembre de 2017

¿Cardio o pesas? Descubra lo mejor para rebajar esos kilos de más



No falla. Al acabar el verano, la báscula siempre nos da la mala noticia de que hemos engordado todo (o casi todo) lo que habíamos logrado adelgazar desde el verano anterior.
Tras unos días pasando hambre con la “dieta milagro” que nos ha aconsejado nuestra vecina del quinto y tras comprobar que, excepto unos “gramitos” al principio, no hay forma de que la báscula nos de buenas noticias, decidimos tomárnoslo en serio y pasamos a la acción: vamos a hacer ejercicio.  Pero ¿cuál es la mejor forma de perder peso? ¿Pesas o cardio? Intentamos explicarlo según los consejos de especialistas que hemos recopilado.


La mayoría de los expertos se decantan por una combinación de ambos. Por una parte, los ejercicios musculares que reporta el levantamiento de pesas provocan una quema mayor de grasa corporal. Y no sólo durante el ejercicio sino también durante la recuperación muscular, por lo que consumiremos calorías horas después de haber realizado los ejercicios.



Además, bien realizados los ejercicios, los resultados beneficiosos para el cuerpo van desde la mejora en la protección de una articulación hasta la recuperación de una lesión, además de la pérdida de calorías y la mejora de la fuerza muscular. También mejoran los niveles de glucosa en personas con diabetes, se reduce el dolor de la artrosis, se mejora la postura y aumenta nuestra autoestima, tan baja tras los meses de verano. Y no tengan miedo: utilizar regularmente las pesas no va a convertirnos en un “musculitos” hiperdesarrollado.


En cuanto a los ejercicios cardiovasculares, los más recomendados son la natación, la carrera continua, la bicicleta o las series de entrenamiento interválico (HIIT) que alternan alta y baja frecuencia cardíaca. En todos ellos, para que el ejercicio resulte eficaz, se debe mantener una intensidad de al menos el 60% de la frecuencia máxima de la persona. Los expertos aconsejan sesiones de un mínimo de 45 minutos alternando diversas intensidades.


Los ejercicios cardiovasculares mejoran la circulación sanguínea y el estado del corazón, la capacidad pulmonar, la eliminación de toxinas por el sudor, la resistencia de los tendones y es una buena alternativa al estrés ya que se liberan endorfinas. Y como lo que buscamos es eliminar grasas, después de un tiempo de actividad, el cuerpo pasará de conseguir la energía de la glucosa a los ácidos grasos.


Ya sé que es pedir mucho, sobre todo si estamos empezando, pero lo ideal para conseguir eliminar la grasa corporal es hacer una combinación de ambos entrenamientos, primero con el levantamiento de pesas y después con ejercicios cardiovasculares. Primero se aprovecha la glucosa como fuente principal de energía para luego pasar al consumo de grasa mientras corremos o nadamos. Es la mejor forma de rebajar las grasas, que es lo que perseguimos.



Pero si a usted le apetece hacerlo al revés, no hay problema. Lo más importante para rebajar esos “quilitos” es la motivación, la disciplina y las ganas de progresar. Imponiéndonos a nosotros mismos una rutina que no nos guste, conseguiremos cogerle asco al ejercicio y no lograremos nuestros objetivos.

lunes, 31 de julio de 2017

Los olores que más odian los mosquitos y los que más les gustan



Está sentado tan a gusto tomando unas cervezas con sus amigos en la terraza del encantador hotelito de montaña donde están pasando un inolvidable fin de semana cuando, de repente, empieza a notar un insoportable picazón en las piernas que no le deja vivir. Sin duda, deben haberle picado los mosquitos. La cercanía de un riachuelo y la abundante vegetación favorecen su presencia. Sin embargo, ninguno de sus amigos parece tener el mismo problema. ¿Acaso a ellos no les pican? ¿Por qué se ensañan con algunas personas y a otras no les hacen ningún caso? Por un motivo muy simple: por el olor.

Estos pequeños insectos indeseables seleccionan a sus víctimas por el olor corporal y el sudor, pero también por otros aromas externos que debemos evitar o favorecer si no queremos que se ensañen con nosotros. Estos son los que más les gustan:

- Dióxido de carbono. Los mosquitos tienen la facilidad de oler el dióxido de carbono que desprenden al respirar tanto humanos como animales a una distancia de hasta 50 metros. Ese es el estímulo que les atrae y les avisa de que una posible víctima está cerca. Por eso siempre nos encuentran en la más absoluta oscuridad.


- Perfumes florales. Los aromas dulces que están presentes en colonias, perfumes, jabones o aerosoles como lacas para el pelo son como imanes para los mosquitos.

- Cremas con AHAs (Alfa Hodroxi). Muchas cremas corporales contienen un componente llamado Alfa Hidroxi extraido de la caña de azúcar, el ácido láctico y el ácido cítrico.

- Sudor. Los mosquitos también nos detectan por las sustancias que expulsamos a través del sudor: ácido láctico, ácido úrico y amoniaco.  

- Olor a pies. Pobre de aquel le huelan los pies porque tiene un auténtico imán para los mosquitos. La presencia de ciertos tipos de bacterias que se concentran en los pies y tobillos y que provocan el desagradable olor nos hace más atractivos ante ellos.

No obstante, también conocemos aquellos olores que más odian y, por lo tanto, que más rehúyen, dejando nuestras piernas tranquilas. Tomen nota:

- Limón. Este aroma cítrico no les gusta en absoluto. Para beneficiarnos de ello, podemos pulverizarlo en las zonas más peligrosas de nuestro cuerpo o colocar medio limón, con unos clavos perforando su pulpa, cerca de la mesa en que nos encontremos o en la habitación para poder dormir tranquilos.


- Romero y lavanda. Son así de raros. El olor que producen estas dos plantas aromáticas les provoca repulsión. Una loción con estos componentes les mantendrá a raya.

- Vinagre. Puede que sea lo que más les repugna. Su intenso y fuerte olor los ahuyenta con facilidad.

Es difícil cambiar nuestro olor corporal pero, después de conocer sus gustos olfativos, al menos podremos no llamar su atención y dejaremos de ser la única persona que recibe sus picaduras en una reunión de amigos. Como mínimo, que quede repartido entre todos.



martes, 25 de julio de 2017

El timo de las tarifas low cost en los vuelos transatlánticos



Cuando una persona coge el vuelo que cubre el trayecto Barcelona-Buenos Aires (13:45 horas sin tocar el suelo), espera poder meter en la bodega del avión un par de maletas, que le sirvan al menos tres comidas y varias bebidas, que le faciliten una almohada, una mantita y un antifaz para poder echar una cabezadita y poder usar el wifi para distraerse un poco. Pues cuidado con que compañía deciden volar porque todo esto le puede salir por un ojo de la cara.  

Las compañías aéreas low cost, tan habituales en el continente europeo, empiezan a volar al otro lado del charco y ofrecen vuelos de larga distancia a unos precios que quitan el hipo, muy por debajo de los de las compañías tradicionales. ¿Dónde está el truco? Intentamos explicárselo con un ejemplo.

Volar desde Barcelona a Nueva York a mediados de septiembre cuesta 457 euros con Iberia, 446 con United y sólo 376 con Norwegian. En las dos primeras compañías, el precio incluye la facturación de una maleta de hasta 23 kilos, comidas y bebidas a bordo del avión y un paquete con almohada y manta para poder dormir. En el tercer caso, sólo tiene derecho al asiento, a una pequeña maleta de mano en cabina y a usar el cuarto de aseo. ¿El resto? Pues lo tendrá que pagar.


Norwegian y Level (filial de IAG-Iberia) son las primeras compañías que ofertan vuelos transoceánicos a precios muy económicos… siempre que usted se conforme con los servicios mínimos indispensables. Y no es lo mismo viajar a Londres en un par de horas que a Buenos Aires. Así, facturar una maleta en estas compañías le costará entre 20 y 150 euros según destino; la almohada y el antifaz 12 euros; el wifi a 8 euros la hora, 30 para todo el trayecto y, según lo que desee comer o beber, le cargarán 8 euros por un bocadillo de tortilla de patatas o bacon con queso, 5 por un Yatekomo de Gallina Blanca (1,60 en el super), 9 por unos macarrones a la boloñesa, 4 por unas patatas fritas o un café, 5 por un tercio de cerveza o 7 euros de un mojito (un vasito, no toda la botella).

Calculando por encima lo que un pasajero no muy caprichoso puede gastar en un vuelo que se alarga más de siete horas, a la tarifa de Norwegian de 376 euros del vuelo Barcelona-Nueva York del ejemplo anterior, habría que añadirle un centenar de euros de “gastos” en la cabina del avión, por lo que el trayecto, finalmente, le vendría a costar unos 476 euros, entre 20 y 30 euros más que con las compañías tradicionales.



¿Timo? Ustedes deciden.  Lo que si es cierto es que el consejero delegado del grupo IAG, Willie Walsh, se mostraba tremendamente sorprendido en el mes de junio por la gran aceptación que habían tenido los vuelos intercontinentales de bajo coste de su filial Level. En apenas dos meses y medio habían logrado vender 135.000 billetes. ¡Hasta el jefe alucinaba con los clientes!

viernes, 14 de julio de 2017

Vecinos de Hamburgo limpian los destrozos de los radicales tras el G-20



El pasado fin de semana se celebró la reunión del G-20, grupo de los principales países industrializados del mundo, en la ciudad alemana de Hamburgo. Paralelamente a estas reuniones de los principales mandatarios del planeta, suele realizarse una “quedada” de grupos antisistema, en este caso de media Europa, para, según ellos, protestar “pacíficamente” sobre los más diversos temas, ya sea la globalización, el capitalismo, el calentamiento global, la pobreza en el tercer mundo o cualquier otro asunto que esté de moda en esos momentos.

Todo muy bonito y socialmente responsable, pero la cruda realidad es que este llamamiento hacia la solidaridad entre humanos se tradujo en esta ocasión en la llegada a Hamburgo de miles de gamberros e indeseables, sobre todo de extrema izquierda dispuestos a “hacerse oír”. ¿Resultado? Decenas de policías heridos, unos pocos detenidos (que en pocas horas volvieron a la calle), destrozos millonarios y una ciudad que daba pena verla al día siguiente.


Está claro que los alemanes están hechos de otra pasta y ya el mismo domingo, una ciudadana llamó a través de Facebook a sus convecinos a salir a la calle “con escobas y estropajos” para limpiar desperdicios y eliminar los miles de pintadas que dejaron los salvajes. Miles de personas se sumaron al llamamiento y durante varios días se vieron por el centro a brigadas ciudadanas colaborando para tratar de recobrar la normalidad en las zonas más afectadas por los destrozos. Rebecca Lunderup, la joven de 22 años que inició el movimiento, dijo “querer mostrar al mundo cómo es Hamburgo realmente”; “queremos dar una imagen distinta a la de las barricadas ardiendo”. A la vista de las fotografías, trabajo tienen por delante.


No hay dudas de que la alemana es una sociedad muy madura y este ejemplo lo corrobora. ¿Imaginan qué hubiera ocurrido aquí, en España? Para empezar, el ayuntamiento de la ciudad en cuestión (en las grandes ciudades gobiernan los partidos satélite de Podemos) hubiera dictado un bando prohibiendo la circulación en vehículos de los vecinos para no entorpecer las manifestaciones y eliminando cualquier tope sonoro para que se pudieran expresar libremente con cualquier medio a su alcance. Además, seguramente les subvencionaría los transportes para que no tuvieran impedimentos a la hora de desplazarse y les habilitaría tiendas de campaña en las principales plazas del centro de su ciudad para que pudiesen descansar y comer los bocadillos que amablemente les suministrarían gratuitamente.

En los medios de comunicación, saldrían en portada con sus pancartas pacifistas (nada de disturbios ni barricadas) y pondrían el grito en el cielo ante las hipotéticas cargas policiales contra personas que ejercían su derecho de manifestación.


La sociedad se dividiría entre las críticas a los mandatarios por permitir la celebración de la cumbre del G-20 en la ciudad, los que protestarían contra la policía por no prevenir los disturbios y ejercer la violencia desmesurada contra los pobres manifestantes y los que se quejarían porque, pasadas unas horas de los incidentes, los servicios de limpieza no hubiesen dejado las calles como una patena. Incluso habría quien criticaría a los comerciantes por exagerar los daños en sus establecimientos y otros que verían inaceptable y sectario que algunos vecinos intentasen limpiar los mensajes que los manifestantes hubiesen dejado en las paredes, bancos o paradas de autobús.


Estoy seguro de que se criticaría a todo el mundo excepto a los salvajes que habían destrozado su ciudad y a los partidos políticos y medios de comunicación que los habían alentado y justificado. Por eso nos va como nos va. Por eso nunca seremos Alemania.

miércoles, 12 de julio de 2017

¿Tuvo el Rey Juan Carlos I cinco mil amantes? Conozca su historia



El ex-coronel del Ejército Español, Amadeo Martínez Inglés, publicará en breve el libro “Juan Carlos I: el rey de las cinco mil amantes” editado en la editorial portuguesa Chiado (suponemos que ninguna editorial española se ha atrevido a hacerlo), una biografía lógicamente no autorizada del monarca emérito español que promete no dejar indiferente a nadie.

Ya sabíamos de sus escarceos amorosos, de los rumores que corrían sobre la identidad de sus amantes y de que no se acuesta con la Reina Sofía desde hace más de 40 años, pero… ¿5.000 amantes? Éste hombre no deja de sorprendernos.

Como adelanto del libro, les dejo unos sabrosos párrafos que abarcan distintas épocas.

“Durante el tiempo que estuvo en la Academia Militar de Zaragoza (1955-1957), el cadete Juan Carlos pernocta fuera los fines de semana y los aprovecha para acudir con el pequeño grupo de cadetes vips a fiestas privadas donde practica sexo con el amplio colectivo de jovencitas de la clase media alta zaragozana, muchachas que a pesar del nivel de austeridad y nacional catolicismo de la época franquista, siempre estaban dispuestas a complacer a los distinguidos alumnos de la Academia. También acude el joven Borbón a hoteles de lujo de ciudades cercanas y a establecimientos seleccionados de Zaragoza (como el Gran Hotel donde dispone de una suite de lujo pagada generosamente por su entorno protector militar) para relacionarse íntimamente, a pesar de su edad, con mujeres hechas y derechas”.

Pero “campechano” no se circunscribía exclusivamente a Zaragoza: “en la primavera de 1956 conoció a Liliane Sartiau en París y tras casi 10 años de esporádicos encuentros, la relación culminó con el embarazo de la joven y el nacimiento de su hija Ingrid. Ésta, conocedora de la identidad de su padre biológico, promovería en el año 2012 su reconocimiento oficial como hija natural del monarca español, llegando hasta el Tribunal Supremo de España. Como era de esperar, este tribunal desestimó en 2015 su petición, negándose a investigar el asunto a pesar de que la probabilidad del ADN era del 99,9%. Lo mismo le ocurriría al ciudadano español Albert Solé Jiménez nacido de la relación de María Bach con el entonces cadete Juanito”.

Su matrimonio con la Reina Sofía en 1962 no logró frenar a Juan Carlos. Su relación fue deteriorándose por las constantes infidelidades hasta que en 1976 le pilló con Sara Montiel (algo que la artista siempre negó). A partir de entonces, el matrimonio mantendría una relación estrictamente profesional hasta el día de hoy. Ya casado, el Rey llegó a simultanear hasta 10 amantes a la vez valiéndose de lujosos “picaderos” situados fuera de Madrid, habitualmente en Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha. El medio de transporte más utilizado era el helicóptero, a disposición permanente del Rey, aunque también solía utilizar coches deportivos y motos de gran cilindrada”.

Por último, reseñar el capítulo entero dedicado a la historia pasional entre Juan Carlos y Bárbara Rey, que el autor define como el mayor escándalo sexual de la monarquía borbónica. Más de 15 años de encuentros amorosos con tintes de novela de espías, con chantajes, intervención de los servicios secretos (CESID), vídeos y audios comprometedores e incluso sospechas de que la muerte accidental del periodista Antonio Herrero (vecino de la artista en Marbella y sabedor de todo el tema) no fue tan accidental.
Éste es el resumen por “etapas” de las amantes de nuestro “Rey Emérito”:


Entre las “afortunadas” que compartieron cama con “campechano”, el autor destaca a  Olghina de R., Marta G., Raffaela C., Paloma SB., Nadiuska, Lady D., Carmen D de R., Anne I., Sandra M., o Julia S. ¿Les suena alguna?

Dos consideraciones personales antes de acabar. La primera es la cifra a la que se refiere el autor del libro: 5.000 parecen una exageración. Si observamos el cuadro con el resumen, hay épocas en las que debería haberse acostado con cuatro mujeres diferentes a la semana durante varios años. ¡Y sin repetir con ninguna! ¿Tan mal lo hacía que ninguna quería volver a pasar la experiencia?

La segunda es el autor del libro. Amadeo Martínez Inglés sirvió durante más de 40 años en el Ejército de Tierra Español (empezó en plena época franquista) y en 1990 quedó apartado del servicio activo tras haber pasado cinco meses en la prisión de Alcalá de Henares por sucesivas faltas disciplinarias. Fue entonces cuando inició una carrera política en Izquierda Unida que terminó tres años después cuando acusó a su líder Isabel Herreros de malversación de fondos públicos y desvío de dinero y al presidente de la coalición, Julio Anguita, de “tratar de tapar todo el tinglado”. Ya en 2008, publicó “Juan Carlos I el último Borbón”, best seller en el que ya se despachaba a gusto con el Rey y en la actualidad colabora con sus artículos en diferentes medios de comunicación digitales. ¿No les parece un tanto sensacionalista su currículum? ¿Es de fiar?


Sea como fuere, lo que está claro que quien ha ostentado el máximo cargo en nuestro país durante 39 años es todo un personaje. Y aquí solo hemos hablado de su vida sentimental, por que si nos metemos en amistades, relaciones familiares y negocios (muchos de ellos turbios) alrededor de medio mundo, tenemos para cinco libros más. ¿Cómo es posible que “campechano” haya mandado durante tanto tiempo en España y que la población todavía sienta simpatía por él? Así nos va. 

sábado, 13 de mayo de 2017

Evite las colas y no pase cuatro años de su vida en ellas



En un mundo repleto de mediciones y estadísticas, no es de extrañar que podamos saber en qué invertimos el tiempo que nos toca pasar en este mundo. El ser humano del siglo XXI dedica una media de 6 años de su existencia a navegar por internet; 4 años comiendo; 11 años viendo la televisión; apenas 115 días riendo; 27 días esperando el autobús, el tren o el metro y la friolera de 4 años guardando colas, ya sea en el supermercado, en el cajero, en el cine, en un atasco, en las oficinas de hacienda o esperando para entrar a ver un partido de fútbol. 

No me negarán que el concepto de cola en sí mismo resulta curioso. Según el experto de la Universidad de Houston, Dave Fagundes, una cola se forma “cuando el número de personas que busca un mismo producto o servicio excede al número de personas disponible para atenderles”. Así, lentamente, de manera espontánea, sin reglas y sin que nadie nos instruya explícitamente de cómo hacerlo, se va formando una hilera física en la que todos (o casi todos) nos comportamos civilizadamente, incluso amablemente y esperamos en orden a que nos llegue el turno rodeados en la mayoría de las ocasiones de extraños con los que quizá no volvamos a cruzarnos en nuestra vida. Es un caso excepcional de “orden sin ley”, algo verdaderamente extraño en nuestros días.


Las colas, evidentemente, generan impaciencia. ¿Cómo evitarla? Los científicos se han pasado mucho tiempo estudiando el comportamiento de las personas cuando están en una cola y ya se aplican muchas de sus recomendaciones. ¿Saben por qué se inventaron las filas únicas o colas en serpentina? Aparte de que reducen el tiempo que pasamos esperando, disminuyen la ansiedad del cliente porque no se comparan con otras colas paralelas para valorar si son más rápidas y, además, se evitan el trance de elegir una de las colas y la frustración de que sea precisamente esa la que más lenta se desplace.

Si en un aeropuerto o en un parque de atracciones nos indican que el tiempo de espera es de 15 o 30 minutos y nos hacen caminar por una serpenteante cola no es algo casual. Está demostrado que la impaciencia disminuye si caminamos, nos distraemos y tenemos una estimación, aunque sea imprecisa, del tiempo de demora.

¿Por qué hay establecimientos de comida rápida en los que pedimos en un sitio, pagamos en otro y recogemos en un tercero? Pues porque al dividir la espera en tres partes y desplazarnos de un sitio a otro, nos parece mucho menor el tiempo empleado.


Cuando se erigieron los primeros rascacielos en Nueva York, los usuarios se quejaron de su lentitud. Pasaban largos minutos hasta llegar a los pisos más altos y hablar del clima con los vecinos se hacía demasiado tedioso. A alguien se le ocurrió la genial idea de forrarlos de espejos. Los ocupantes se arreglaban el pelo o se rehacían el nudo de la corbata y se olvidaban de contar los minutos. Ignorar el reloj y distraerse es la forma más efectiva de derrotar a la impaciencia.

Si una cola tiene más de seis personas nos lo pensamos dos veces antes de unirnos a ella y esperamos de mejor humor si la cola detrás de nosotros es larga. Raramente la abandonamos e incluso nos sentimos afortunados por estar más adelante.

Esperamos más cómodos y relajados en la cola si la distancia con la anterior y la posterior persona es de al menos 15 centímetros, si la luz es tenue, si las paredes son azules o verdes y si escuchamos canciones de pop clásicas, nunca baladas ni últimas novedades.


Si hay una gran aglomeración de personas, es imposible no hacer colas; no existe la varita mágica que lo evite. Pero si les podemos dar unos consejos para ganar un poco de tiempo:

- Observe unos segundos las colas antes de incorporarse y decídase por la que avance más rápido, aunque sea más larga. La mayoría comete el error de escoger la más corta y lenta.

- Conviene elegir la cola con más hombres. Son más impacientes y propensos a irse si la espera se prolonga.

- Lo lamentamos pero es la realidad: las colas con personas mayores son mucho más lentas

- En los supermercados solemos huir de las colas con carros muy cargados. Piense siempre que no retrasa el paso de los productos sino la interacción con los clientes: la frase de bienvenida, pagar, recoger el comprobante…

- Los diestros suelen escoger inconscientemente la cola de su derecha. Como existen menos zurdos, las colas más rápidas suenen ser las de la izquierda.

- ¿Ha probado conseguir ese producto o servicio por el que va a hacer la cola a través de internet? Con un simple clic, en muchas ocasiones se consigue lo mismo.


Con que lográsemos rebajar en un 15% el tiempo que le dedicamos a las colas, le ganaríamos más de seis meses a nuestra vida. ¡La de cosas que se pueden hacer en ese tiempo!